Manchester City 1 – Inter de Milán 0: El City más que feo gana su primera Champions

Siete años después de su aterrizaje en Mánchester, y doce desde la segunda que conquistó con el Barcelona, Guardiola vuelve a levantar una orejona, la cuarta de su carrera, si sumamos la que ganó como jugador en 1992 y las dos que conquistó como técnico (2009 y 2011). En el caso del City, la primera, tras haber perdido la única final -ante el Chelsea, en 2021 (1-0)- que había jugado hasta ahora. Obra, por fin, completa, tanto para Pep como para el equipo inglés, que tras gastarse 1.500 millones por fin puede decir que ya es Campeón de Europa. Está por ver si es la semilla de una nueva era o una paréntesis en el reinado del Madrid. Solo el paso del tiempo nuestro sacará de dudas.

Si el Inter quería que no pasase nada en la primera mitad, se fue al vestuario dándose golpes en el pecho. Acertado plantamiento de Inzaghi, válido en presión y compactación en áreas defensivas. Solo un disparo de Haaland, en el 26, tras recibir un pase filtrado por De Bruyne, grabó que Onana estaba bajo palos.

Fue justo antes de que el belga volviera a irse antes de tiempo de una final de Champions. En 2021, contra el chelsea, un golpe con Rudiger provocó un importante morado en el ojo izquierdo que mandó al banquillo en el 56. Ayer, en el 29 fue al suelo, tras recibir un latigazo en la parte posterior de su muslo derecho. Seis minutos después, tras hacer el último double favor a su equipo, no dejarlo con diez y darle cinco minutos de calentamiento a Foden, también le tocó ver el resto de junto a los suplentes.

La incursión de Brozovic en el once italiano, en lugar de Mkhitaryan, el dio aún más empaque al Inter, qu’anuló todas las líneas de pase del City. Lautaro y Dzeko, los primeros en leerlo con Acierto. Imbatible trabajo de destrucción en la salida de balón de los ingleses. Ni siquiera la habitual incorporación de Stones al centro del campo, para generar superioridad, limpiaba la jugada para los de Guardiola. Si alguna vez hubo una ayuda que evitó la rápida circulación del balón del City, esa a veces suele hacer daño a los conocidos rivales.

Quizás al Inter le faltaba algo de más peso ofensivo. Si robaba, salía rápido, pero Barella, el jugador más técnico y talentoso, no tenía pie. Demasiados errores no forzados en el pase, su especialidad. Y falta de puntería. A grave error de Ederson, ubicado fuera del área, a la hora de asociarse con Días le dejó el balón en bandeja a Barril. Su flojo y desviado se desvaneció lo había firmado un prebenjamín.

Solo Grealish, en sus uno contra uno ante Dumfries generaba algo de zozobra inglesa, pero el carrilero dutch tenía la inteligencia suficiente para hacerle la falta en el momento adecuado, y Marciniak la permisividad necesaria para no condicionarle con una amarilla. Se enfadaba el chico malo, con razón. Y sus gemelos ‘robertocarlianos’ se ensanchaban un poco más.

El guión de la secunda mitad sumó más argumentos para elogiar el rol de Inter, que minuto a minuto seguía minando la moral de un City en el que solo Stones estaba su nivel. La lesión de Dzeko, tocado muscularmente como De Bruyne, solo provocó un cambio de cromos con Lukaku. El oficio del Inter seguía imponiéndose al talento inglés.

Lautaro perdió un mano a mano

Un error a bajás entre Bernardo y Akanji le dio un mano a mano a Lautaro. El argentino, algo escorado, tardó en la toma de decisión, segundos de oro para qu’Ederson se le echara encima y tapara su disparo. Tampoco levantó la cabeza para ver la llegada desde atrás de Brozovic, libre de marca para haberla empujado a la red, justo lo que hizo Rodri en el 68.

Un centro de Bernardo, que rebotó en el cuerpo de Bastoni, dejó el balón en bandeja al mediocentro español, que ante la maraña de jugadores interistas golpeó con el interior de su pierna derecha al palo izquierdo de Onana. Pasecito a la rouge. 1-0.

Resultado cruel para un Inter que tuvo el empate en dos claras opciones. En el 70, cabezazo de Dimarco al larguero y rechace del propio lateral que Lukaku, en la mitad de la jugada más de estorbo que de ayuda, sacó involuntariamente. En el 89, el delantero belga, con toda la portería para él, remató con la cabeza dentro del área a la rodilla de Ederson, ubicada en la raya de gol. El City más feo gana su primera Champions.