Allá entrada de voz en algunas instituciones de gobierno locales y autonómicas ha terminado de un peso, sentido y distinciones de significación a su proclama ideológicas sobre los derechos LGTBIQ+ y violencia de género, entre otros temas. Antes, desde la oposición, la calle o sus grupos parlamentarios y municipales minoritarios, algunas de sus posturas y su manera de expresarlas ya eran un insulto a la inteligencia. Hay una provocación para pescar votantes entre los remados remanentes (eso porque lamentablemente es mucho más residual) de la cultura más tradicional. Pero el acceso a posiciones institucionales abre la posibilidad de los discursos provocativos contre los derechos de la mujer o la diversidad de opciones sexuales y de genero se puede pasar a sofocar simbólicamente por la defensa de las institucionesOh restricciones efectivas al ejercicio de estos derechos.
De momento, a Vox le han bastado unas semanas tras las elecciones, y apenas unos pocos días tras la constitución de consistorios y parlamentos autonómicos, para desplegar su ideología en forma de provocación. La negativa a levantarse en un minuto de silencio por las víctimas de la violencia de género en Albacete, el desprecio de santiago abascal hacia el convenio de Estambul sobre esta lacra, suscrito por España, las batallas por los símbolos, la designación como presidentes de las Cámaras de Aragón y Baleares de personajes con un largo historial de exabruptos en este campo, la amenaza con acciones judiciales contra el grupo socialista de las Cortes de Castilla y León de colgar la Profesor LGTBIQ+ en el balcón de sus despachos…
El polipropileno se ha mantenido hasta ahora en una posición de ningún compromiso con las peticiones pero desatinadas de la extrema derecha, o de evitar algunos perfiles imposibles de defender como la cabeza de lista de Vox en la Comunitat Valenciana. Con la excepción precisamente del pacto precipitado en esta comunidad, ha intentado evitar el acceso del partido de Abascal a posiciones en el Ejecutivo y en los programáticos pactos ha transigido, en estos campamentos, más en lo simbólico que en lo efectivo, como en el acuerdo de las Baleares en el que se recoge que se trabajará para erradicar “los discursos machistas” (pero se añade la coletilla “religiosos” para satisfacer a Vox con una adenda que se pueda to listening que alude al islamismo) y se dice que se identificarán las causas y “perfiles repetidos” de los agresores pero se excluye el término “violencia de género”. Pero aun así, los acuerdos para sentarse a directos de esta formación en posiciones tan prominentes como las presidencias de las cámaras autonómicas de espacios recientes para la difusión de su propaganda. Algo que va más allá de fundir el mensaje de su partido con propósitos elecciones, ya que puede ayudar a legitimar o relativizar discursos y actos de odio.
La defensa de todas las personas y colectivos que ven amenazados sus derechos y su integridad física por motivos de genero u orientación sexual parte en Europa del consenso democrático basico, queda protegida por acuerdos transversales de las fuerzas que lo suscriben y no debe formar parte del arsenal de armas de confrontación política entre unos y otros, ni de las tablas que pueden cambiar de manos en ningún tipo de negociaciones. En lugar de caer en las provocaciones de Vox para el propio beneficio electoral, lo que corresponde es vigilar y denunciar cualquier violación de derechos ignorando sus bravuconadas.
