En Europa y en Francia, el populismo de extrema derecha intenta institucionalizarse en el juego político, sin dejar de ser fiel a una cultura de origen con acentos fascistas, analiza el politólogo en una entrevista con el «Mundo».

En Europa y en Francia, el populismo de extrema derecha intenta institucionalizarse en el juego político, sin dejar de ser fiel a una cultura de origen con acentos fascistas, analiza el politólogo en una entrevista con el «Mundo».