Tetas fuera, banderas arcoiris y un perro llamado Sanxe

La comedia y el cantante Rocío Saíz se sacó las tetas en un concierto en Murcia y un agente sacó a ella del escenario por escándalo público. Para que queramos mas: pezones, censura y un señor de murcia, pocas veces se reúnen mejores condimentos para cocinar una buena polémica en las redes, y la del ‘pecho-gate’ murciano no ha defraudado. Los hechos ocurrieron el sábado 24 en uno de los actos celebrados en la capital pimentonera con motivo del Orgullopero han traído cola durante toda la semana en la tertulia digital. Saiz lleva una década incluyendo su repertorio ‘Como yo te amo’, la canción que popularizó Rocío Jurado allá Rafael en los años 70 y qu’ella abordó a lo afrodita la de Mazinger Z: con los pechos fuera. A un policía municipal parecieron demasiados aquellos bustos aireándose libre bajo los focos y, en cuanto los vio, mandó parar. Tuvieron que cubrirlos con una bandera arcoiris.

Lo que vino a continuación lo relató Saiz en su cuenta de Twitter, donde aparte de levantar acta de las humillaciones que recibió del agentereconoció los incorrectos que la dedicación de los enmascarados jueces de moralidad en línea, que los pusieron de “garra” para abajo, incluido un conservador tertuliano de la tele que la acusó de “montar el circo”. También recibió apoyos de usuarios escandalizados por el escándalo que hoy sigue levantando unos pezones.

Otros prefirieron tirar de ironía para decir con humor este inesperado (o quizás no tanto) caso de censura en pleno 2023. «El gobierno de Murcia confina a la población después de detectar dos pechos sueltos», bromeaba El Mundo hoy. Por su parte, @diostuitero se llevó la controversia a su capilla y mostró a una virgen María dando de mamar al niño Jesús mientras este la alertaba: “Tápate, mamá, que viene la policía de Murcia”.

El aplauso de Perro Sanxe

El comentadísimo paso de Pedro Sánchez por ‘El Hormiguero’ de este martes empezó en las redes un día antes en forma de boulo y termino varias horas despues de que terminara el programa en vuelto en otro. La noche anterior a la entrevista, tuiteros de ultraderecha que suelen presumir de conocer buena tinta la verdad que la realidad esconde, aseguraban que el presidente del Gobierno había exigido encontrarse con Pablo Motos en un estudio vacío para evitar que el «¡Que te voten Txapote!» que (según ellos) clama España por todas sus esquinas pudiera sonar entre el público. Pero irrumpió el político en el plató blandiendo su pulsera arcoiris y la ovación que le dio la bienvenida mató en seguida la ‘noticias falsas’. Uno mas.

Luego vino la entrevista y Durante una hora y pico fue imposible encontrar en la red a un antisanchista con la vena hinchada, a no ser que fuera para cargar contra el presentador, acusado de haber permitido que el enemigo numero publico uno de españa se hubiera lucido como Fred Astaire en el espacio más visto de la tele. Curiosamente, trending topic de la era de esas horas Perro Sanxepero esta vez eran los fans del presidente los que traían una colación irónicamente la etiqueta con la que suelen demonizarle sus contrarios en las redes. No hay nada mayor que nombrar un fantasma para conjurarlo, ni que apelar al sanchismo para pincharlo.

Triunfó esa noche en Twitter una foto de una lata con el lema sobrescrito: “Sabe más Perro Sanxe por Perro que por Sanxe”, en competencia con otra observación: «Pues al final sí es verdad que Pedro Sánchez había ido a divertirse al Hormiguero». Acabado el programa, los mismos que el dia anterior jurabán y perjurabán que la entrevista se iba a celebrar sin publico, aseguraban que los espectadores que interrumpieron hasta ocho veces al presidente con aplausos entregados eran todos militantes a sueldo del PSOE.

prohibir el arcoiris

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En el pasado, el del Orgullo solía ser una semana colorida y festiva cargada de gestos de celebración, libertad y tolerancia que trascendían las muestras de sostenido del colectivo LGTBI. Así era en la calle y así reflejaba en las redes. Este año, en cambio, ha sido un campo de batalla a cuento de la guerra de banderas que se ha librado en algunos balcones (oficiales y individuos) de todo el país, y que ha tenido su consecuente eco online. La negativa de muchos de los nuevos gobiernos locales y autonómicos de PP y Vox at colgar la bandera arcoíris en los edificios públicos, costumbre que parecía asentada y libre de toda revisión, ha funcionado como una Prueba del Algodón para los tiempos que vivimos: afirmar en los balcones donde antes colgaba o aplaudir la desaparición -a veces apelando creativamente a ordenanzas municipales oa la propia Constitución-, ha permitido saber donde esta cada uno y qué espera de los tiempos venideros.

A lo largo de la semana, la red ha ido dando cuenta de los consejos y centros públicos que hace un año se mostrará en color y ahora parecen competir por sucio en el No hacer. A menudo, en esos tuits aparecían enfrentadas las fotos de ayer y hoy como quien planto un concurso online:’prefiere, arcoíris; ‘como’, balcón vacío. Para gustos, colores. Al rifirrafe se han sumado varios cargos públicos. Unos, como socialista luis tudancapara denunciar el prohibición del arcoiris que el impuso un guardia de seguridad de las Cortes de Castilla y León. Otros, ven santiago abascalpara reclamar con chuleria que se vayan a colgarla a estambul. Paraca Zapateroel profesor LGTBI es sinónimo de «Amor sin fin»pero el consejo de Vox en el concejo de Mérida, Francisco Piñol, ven en color “la bandera de la pederastia”. A ver que ve (y vemos) en el Orgullo de 2024.