¿Elecciones Catalanas en otoño?

Si Padre Aragonès decidir hacer’Pedro Sánchez‘ y convocar elecciones catalanas al día siguiente de las generales, los catalanes votarían por tercera vez en cuatro meses el Septiembre 17. Podria ser un acicate para revivar las ansias separatistas meter el Diada en plena campaña. Pero quizás estaría demasiado contraindicado para ERC el 23 de julio encadena el segundo revés electoral en dos meses. Pero a nadie se le escapó que si los generales siguen el patrón de las municipales (incluyendo, en principio, sus comicios más reflectarios para el soberanismo), la fragilidad del ‘presidente’ y del Govern se agudizará y eso condicionará el calendario de la legislatura catalana. Tampoco es que el panorama de Sánchez sea muy boyante ahora mismo. De hecho, las encuestas se sitúan en el horizonte de ambos envíos cuesta que pueden resultar insalvables.

Justo cuando atravesaba el ecuador de una legislatura no exenta de sobresaltos, Aragonès ha topado con dos exámenes electorales consecutivos. El primero lo ha perdido con una mayor erosión de la que podía imaginarse. La abstención agravó el desplome general del independentismo, pero el castigo no se repartio a partes iguales entre los distintos partidos. ERC encajo el golpe mas duro al dejarse 301.747 votosla COPA retrocedió 43,045 sufragios y Junts solo perdió 5.787 papelería. En porcentaje, Esquerra cayó 6,2 puntos, la CUP bajó seis décimas y JxCat incluso sufrió 2,4 puntos. La encuesta sobre las generales qu’elaboró ​​​​​​el GESOP para EL PERIÓDICO pocos días después de las municipales dejaba a los exsocios del Govern empatados a 8-9 escaños en el Congreso, pero por detrás del PSC y, de nuevo, con el secesionismo en la baja. El dato más preocupante del sondo para ERC es que era el partido con menor fidelidad de voto (36%), más fugas (46%) y fugas más transversales, pues pierde votos hacia el PPC, Juntas allá Sumar en porches muy similares.

El primer ‘match ball’ entre la zaga almas independentistas tras el cisma en el Govern lo ha ganado el ala rupturista y la cercanía del segundo invita a pensar que el desempate será parecido, aunque por el camino se colarán multitud de pactos municipales que pueden aliviar o dislocar un poco más el equilibrio entre soberanistas.

Si llega ese segundo varapalo el 23-J, ¿qué podría hacer Aragonès? Oxígeno presupuestario tiene hasta 2025 porque podría prorrogar las cuentas qu’approbó este año tras romper los bloques y el veto al PSC. Pero buscar aliados para salvar su obra legislativa será un calvario aún mayor con los socialistas y juntas envalentonados, los primeros por dos victorias electorales (en caso de que los generales también les sonrían) y los segundos por recuperar el terreno perdido en el duelo de independencia. Ambos participaron superaron a ERC en las municipales y, de conseguirlo también en julio, puede decaer bastante su interés por ayudar al Govern. Además, la propuesta estrella de la legislatura de Aragonès, el acuerdo de claridadque la convocatoria sorpresa de Sánchez ha obligado por ahora a cocer a fuego lento, puede acabar congelada si el PP llega a la Moncloa.

¿Las elecciones serían una salida? Sánchez recurrió a ellas porque sabía que ahora podría salvar algún mueble más que a finales de año, pero a Aragonès no le cuadran tanto las cuentas. Una simple extrapolación de los resultados de las elecciones municipales a unas autonómicas daría la victoria al PSC con 36 escaños cara a cara 33 de Junts y los 30 del ERC. Los Comuns y el PP empatarían 11 diputados y Vox y la CUP se quedarían con 6 parlamentarios cada uno. Por los pelos se sostendría esa independentista mayoría que también se va a poner a prueba en ayuntamientos y diputaciones, donde Junts tiene muchas llaves y es el objeto de deseo de Esquerra y PSC. Sin ir más lejos, en Barcelona. El nuevo rol de los posconvergentes puede ser determinante para que Aragonès decidiera los pasos a seguir en los próximos meses.

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Mientras tanto, en clave nacional, la izquierda acaba de recibir como árnica el acuerdo entre Sumar y Podemos para concurrir juntos a las generales. Hacerlo separado implica un castigo electoral que podría ser de una docena de diputados menos. El 28-M demostró la importancia que tenderá a para las opciones de gobernar de PP y PSOE la fuerza que consigan sus socios naturales, es decir, Voz, Sumar allá podems. Los socialistas ‘solo’ perdieron 12 escaños autonómicos, pero es que los morados perdieron 33. A ximo puigpor ejemplo, se le esfumó el Gobierno valenciano pesa a ganar 54.000 votos Porque Unides Podem desapareció de las Corts.

Otro mensaje para Sánchez: Mientras PP y Vox se reparten los cascotes de Ciudadanos, el PSOE no recoge nada del partido naranja (salvo en Catalunya) y tampoco recupera el voto que en su día le pasó a Podemos. Pasadas las municipales ya la espera del impacto de la nueva coalición, el promedio de encuestas propulsó la mayoria absoluta de PP y Vox (138 y 43 pistas respectivamente).